Marx para no-marxistas

Marx para no-marxistas (Primera parte)

por Gerson Tovar Carreón

Quisiera comenzar explicando que este texto está pensado para ser un escrito de varias partes. La razón de tal hecho no es otra que abordar algunos conceptos e ideas que se han alzado desde el marxismo, pero como no soy marxista esto me llevara bastantes horas de reflexión y enfrentarme a la frase “qué quiere decir Marx con esto”. Por lo que más de un artículo sobre este tema es prudente.

En tal sentido, expongo este escrito en dos frentes. El primero es una reflexión, como ya se ha mencionado, del marxismo desde la exploración y la experiencia personal. El segundo es un ejercicio de síntesis, compresión y explicación. Personalmente, esto último es lo más complicado porque en el fondo me preocupa que pueda trasmitir un conocimiento tan abstracto sin errar o cometer suicidio académico. De cualquier forma, es un intento de auto-reflexión que dejo en sus manos.

Marx para no-marxistas
Marx para no-marxistas

Para mí, como para muchas personas, a lo que llamamos Marxismo, lo escuchamos por primera vez en la educación preparatoria o bachiller. En la clase de historia, filosofía o estructuras socioeconómicas. Tal, a mi juicio, es por la amplia capacidad de explicación teórica que Marx acuñó sobre la realidad. Para esto, el autor del Capital se basó en tres fuentes principales de pensamiento. Suena muy ortodoxo, y lo es, pero me ayudó a comprender el origen del pensamiento marxista. David Harvey explica que Marx era un genio erudito que bien podía citar a Balzac en francés como a Platón en griego, hasta pasajes de la Biblia. El genio de Marx es la capacidad de interpretación y una divergencia muy grande de conocimiento.

Así, las tres partes fundamentales de sus estudio son: la teoría económica clásica inglesa, llámese la banda temible de Adam Smith, David Ricardo y compañía; el socialismo utópico, otra banda temible, Robert Owen, Henri de Saint-Simon, Auguste Blanqui, entre otros. Y por último la filosofía hegeliana, esta no fue tan temible en la época de Marx, de hecho fue rechazada y criticada por muchos filósofos, y tienen razón en cierta manera. Si abres un texto de Kant o Schopenhauer y lo comparas con la obscuridad hegeliana, te enfrentas a pasajes de ideas sombrías e incluso sin sentido que es preferible ignorar. Aunque, muy en su interior, Hegel tiene algo bastante ganador: la dialéctica, que si bien es la base para la teoría materialista, Marx explica que su dialéctica no es parecida a la de Hegel sino todo lo contrario. Aún me pregunto qué quiso decir con eso.

Antes de continuar, quisiera exponer algunas experiencias sobre mi roce con el mundo marxista. En primer lugar, el marxismo te vuelve muy hocicón, suena gracioso pero es verdad. Una vez que lees a Marx, incluso a filósofos como Heidegger, crees que tienes en ti la capacidad de comentar sobre todos los temas habidos y por haber en las ciencias sociales e históricas. Me permito hacer esta broma pero es fatal escuchar debates donde importa más una banalidad como cuál es la mejor traducción, en vez del contenido del texto. Si bien es importante la traducción no veo porque una discusión se desvíe por esta situación.

Así, recuerdo la primera clase seria sobre marxismo. El profesor, joven un poco inexperto pero accesible, explicaba a un público muy plural en pensamiento lo que significaba base y superestructura, conceptos claves para la crítica a la economía política. Básicamente, nos explicó, muy al estilo de una caricatura, que imagináramos un árbol donde la base, o sea las raíces, resulta ser el sistema económico y las ramas en la copa del árbol son las instituciones políticas, la ideología y el sistema legal. Esta explicación te permite, de manera simple, interpretar una idea compleja de la teoría marxista, donde la base sustenta al mundo capitalista en su sistema económico, y la política e ideología emanan de esta primera y no tienen una supuesta autonomía como muchos economistas pensaban en el siglo XIX.

Marx para no-marxistas
Marx para no-marxistas

Para mí fue una buena explicación y me incentivó a leer e investigar más sobre la relación que existe entre economía (base) e instituciones sociales (superestructura). ¡Ah! Pero aún no termina la anécdota. En el fondo del salón se escuchó la voz tenue de un hombrecito de porte serio diciendo: “Está mal esa explicación, Marx nunca dijo eso… mi teoría es que fue Engels quien escribió eso…” Para no hacer larga esta anécdota, el profesor confirmó que, en efecto, Marx nunca explicó de esa manera la relación base y superestructura, de hecho, es la metáfora para una explicación más compleja; pero que aludía a ese ejemplo porque muchos en ese momento –y me incluyo– no teníamos conocimiento de la crítica a la economía de Marx.

Y aquí regreso al punto: muchos piensan que el hecho de leer a Marx te permite ser autoridad y no es así; ante todo debe haber humildad y si no, simplemente callarse (algo que un servidor debería hacer más seguido).

Un segundo punto que quiero explicar es el por qué decidí acercarme al marxismo. Cuando estudias ciencias existe un paradigma, o bien lo que define qué es y qué no es ciencia. Una matriz de la disciplina, en mi caso, la disciplina histórica. Lamentablemente, durante los primeros años de mi formación académica nunca tuve la fortuna de reflexionar sobre la tarea de mi disciplina, en parte por mis profesores y profesoras, en parte por desinterés personal. Al final de mi tiempo académico en la licenciatura recibí algunos destellos sobre una matriz para mi disciplina, entre los que destacan a Ricoer, De Certeau, Danto, Topolski, Rüsen e incluso Heidegger. Pero sólo me confundieron por carecer de una formación filosófica.

Todos esos autores, a excepción de Toposlski, tienen de referente el método fenomenológico husserliano. Pero yo no le entendía, por lo que fue más una novedad. Es hasta que salgo del Colegio que puedo hacerme de un interés por mi disciplina al experimentar el desempleo y el desinterés social por el hacer del historiador. Así, me pareció atractiva la crítica de Walter Benjamin y, por primera vez, el materialismo histórico de Marx se hizo presente y me senté a reflexionar sobre el concepto de historia. En fin, quizás el texto hasta ahora resulte anecdotario, pero me parece un inicio para abordar un tema complejo. Mi interés por este tema es personal, la búsqueda de una teoría sólida que sustente el carácter social de mi formación como historiador.

Marx para no-marxistas
Marx para no-marxistas

Retomando el tema, algo que permite regresar al pensamiento de Marx, después de más de siglo y medio, es la interpretación de la realidad bajo la sospecha, lo aparente en realidad es un fondo pre-construido y que el ser humano debe dar una explicación rigurosa sobre los hechos reales: pobreza, desigualdad, despojo, explotación… Explicación que permita una solución material y no simple especulación. En sí, el materialismo histórico tiene una capacidad explicativa amplia, sin embargo, provoca cerrar conceptos. La denominada escuela de Frankfurt dio cuenta de esto al criticar la ortodoxia marxista y el socialismo real. Pero lo más destacable es la apertura del marxismo al compartir la explicación de la realidad con otras teorías y metodologías ajenas a él. Como el psicoanálisis, la teología, la estética, entre otras.

Cierro esta primer parte como una breve introducción, quedan abiertos para una mejor explicación en la siguiente entrega: 1) las tres partes fundamentales del pensamiento marxista, 2) el método dialectico de Hegel y de Marx, 3) los conceptos de base y superestructura.

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