Limosna para los pájaros, de César Bringas

Limosna para los pájaros - Portada
Limosna para los pájaros – Portada

por Héctor Iván Betancourt

“Ningún adiós mejor que el de todos los días
en cada cosa, en cada instante,
alta la sangre iluminada.”
Jaime Sabines.

Cotidiano olvido de las cosas que nos rosan apenas y que nos aquejan toda la vida. La belleza del absurdo, del lenguaje que nos acecha a diario, de las “cándidas prisiones”, como dice Gorostiza, que nos encierran como las jaulas a los pájaros. El inherente deseo de volar, salir de casa y dejarnos conducir por el viento o por nuestros pies, pero ir solos y libres, para que cuando lleguemos, a donde sea que lleguemos, nos alcance de nuevo el inherente deseo de volver, de regresar, ya no al principio, pero sí al hogar, al nido. Escribe Bringas:

Y así un día sin darnos cuenta llegamos aquí
tomamos pico y pala cavamos en mitad del pecho del otro
hasta llegar al centro a la galería de piezas rotas
hicimos la limpieza lo mejor que se pudo
y nos sentamos a la sombra de lo que quisimos pecho contra pecho: el nido

Rutinaria despedida después de alzar el vuelo. Te despides de la inocencia: de ti, de ese niño que fuiste. Le dices adiós igual que a un extraño porque ya no eres más ese niño, y él a ti, ya no te reconoce. Te despides del patriarca, incluso antes de salir de casa, cuando la única casa que él tiene es su caja fría bajo la tierra fría, pero tú te limitas a ver cómo lo van metiendo de a poco, mientras dices adiós en voz baja y te das la vuelta y te vas, otra vez. Te despides de tu madre y de tu padre y te olvidas de todos ellos para volver al recuerdo cada que el perfume de ese amor se te cruce en el camino, en una calle desconocida en la que transita gente que no te reconoce:

Yo que soy carne y todo lo percibo
y todo lo que toco sabe a mí
de lo que alguna vez fui fuimos fueron soy
conocemos de la llama lo que arde…

Sencillamente habla César: “Hay cosas que se recuerdan y el amor es una ellas.” El amor de mamá, de papá, de los amigos, de los hermanos (los carnales y de los otros), del amor prohibido y del enfermo, quienes también sufrieron las despedidas, sobre todo mamá que se va con cada uno de nosotros, como si fragmentarse pudiera, a pesar de tanta herida que carga, heridas en las que nos reflejamos y desde ahí ella nos ve y también nos quiere.

Es en la primera parte del libro de César Bringas, Limosna para pájaros, publicado por Editorial Montea, en Guanajuato, que vio la luz oficialmente el 1 de mayo del año que corre, donde este joven y poblano autor cruza entre palabras los caminos del recuerdo y del olvido, del inicio y el final, de la partida y del regreso, de la familia y el hogar. A pesar de tener señales de un trabajo autobiográfico, (pues qué poesía no las tiene), los poemas de César no es que tengan muchos versos, pero lo que sí se identifica en abundancia es la poesía:

AL VIENTO
LO QUE ES DEL VIENTO

Madre:
¿no sabes tú que todas las hojas
son del viento?
¿que después de un gran amor
a la rama
de donde salieron
el viento viene
les susurra
un secreto y se las lleva?

Nos separa
Madre
pero las hojas siempre
siempre siguen pensando
en aquél viejo árbol de ramas
o n d u l a d a s
de donde salieron.
Madre,
esto es el secreto
un día —de día—
partimos
un día y anhelamos volver luego.

¿Y de qué vivimos sino es del recuerdo? Del deseo de recordar el camino que nos transforma. Decrepito camino lleno de lagunas en las que se ahogó el miedo, el sueño y el recuerdo mismo. Laguna nosotros mismos tratando de olvidar y recordar al mismo tiempo. Queriendo escapar de la propia casa, creyéndonos encerrados en jaulas, en la epidermis misma, en nuestra propia edad, en la familia. Fugitivos en medio de la noche imaginando el fruto futuro de nuestro esfuerzo, ya con su sabor en los labios, para caer en la cuenta después, al momento de volver, al momento de saber que lo único que nos queda son migajas, limosna para los pájaros.

César Bringas
César Bringas

El lector se abraza al absurdo o a lo que parece absurdo pero que seguramente no lo es, al ritmo de referencias literarias y populares que cada lector identifica según su repertorio intelectual y cultural, mientras espera al sentido, que no es el mismo, porque para un primer lector es una cosa y para un segundo lector (o una segunda lectura) es otra cosa, porque cada uno piensa en su propia experiencia, en su propia memoria: en el recuerdo y en el presente, en el pasado y en el final, en el inicio y en la fecha que hoy marca el calendario.

Leer Limosna para los pájaros es una experiencia introspectiva que nos hace voltear a ver a la familia, en la que nos distinguimos también, desde aquí, sentados al borde de la cama en la que soñábamos nuestros sueños de niño, desde el interior del hogar, como si hubiéramos vuelto y como si al llegar, alguien estuviera esperándonos, sentados en la misma cama en la que estamos nosotros con este libro entre las manos:

El deseo
Una simple señorita
que lleva sus manos
al ave en su entrepierna
le abre el pico
y tú
escuchas el clamor del bosque
Una simple señorita que
ignora a las serpientes
Polifemo reencarnado debajo
de la cintura de un chico mudo
que escucha el bosque
el canto del ave de una simple señorita-
Polifemo que escucha
atento
ávido
de entrar en la espesura del bosque.

Limosna para los pájaros
Limosna para los pájaros
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s