Fito Páez - Fotografía por Jessica Tirado Camacho

Fito, dale alegría a mi corazón

Fito Páez - Fotografía por Jessica Tirado Camacho
Fito Páez – Fotografía por Jessica Tirado Camacho

por José Luis Dávila

En 2009 fue la primera vez que pude ver a Fito Páez en concierto. Me tocó solamente llegar al zócalo para escuchar las últimas dos canciones. Recuerdo que estaba tan atrás que tuve que ingeniármelas para subir al poste de una luminaria y, junto con algunos otros improvisados igual que yo, ocupando tanto los demás postes como las vallas de las jardineras, pude apreciarlo lo mejor posible.

Ahora que estuvo la noche pasada en el Auditorio Metropolitano, que pude verlo de principio a fin, que estaba cómodo en un lugar seco mientras afuera la lluvia,  di un suspiro por esa otra vez de seis años atrás. Tiempo al tiempo, fueron seis años en los que obviar los cambios está de más, pero es necesario mencionarlos para entender que cuando Fito salió al escenario sentí de golpe el paso de la experiencia; a mí yo de diecinueve lo vi de frente y le dije “debiste llegar más temprano”, él me vio sentado y me espetó “deberías pararte y cantar con el corazón”.

Y sí, pararse y cantar. Ser parte de la música, estar en consonancia con el lugar, emocionarse y gritar, aplaudir y chiflar: todo eso es parte de ir a un concierto, sobre todo a un concierto de Fito Páez, de Fito-homenajeando-a-Charly-García-cósmico-descubridor-de-horizontes-musicales-Páez, para ser preciso. Pararse y sentir que la vida está como una esencia sobre el público y el escenario a la vez, como una red que mantiene a todos por un par de horas tratando de quedarse con algo de esa música dentro del alma, a la vez ofreciéndole al cantante el corazón y la alegría de una noche coreada a su nombre. De un lado a otro de las emociones, Rodolfo nos hizo a todos pertenecer un poco unos a otros.

Ya no soy el chico subido al poste, Fito ya no es el del zócalo. Quizá jamás lo conoceré. Quizá no lo vuelva a ver ni siquiera así, de lejos y bajo las luces, siendo aplaudido, vitoreado, amado. Aún así…aún así..en esta tarde, mientras escribo…yo simplemente sé que su música será parte de mi vida, tanto como de la vida de todos los que lo vimos en esos dos conciertos, como de la vida que lo han visto en todos los conciertos que ha dado por tantos años de carrera, y eso es algo que no podemos parar de agradecer.

Al salir del auditorio fumé un cigarro, caminando en silencio, pensé en todo esto, al lado del camino.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s