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Ancestral espectro

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por Marcos Solache

El Recuerdo

Sobre la poesía diaria, aquella que se crea sin otro afán que el de exponer sentimientos, y con ellos generar sensaciones; una autora que nos ha permitido conocer seres íntimos, caminar por la noche urbana,y junto con el lector, afianzar sus propios recuerdos.

De ChuchetteCidutier; nombre entre hipocorístico y acrónimo de, María de Jesús Cid Gutiérrez;se sabe poco, pero a decir verdad, ya sabemos mucho, por ese valor de exposición sin empacho ni remordimiento, con el que firmemente crea poesía.

Comenzaré mi comentario con “El Recuerdo”.

Un poema de una sola tira, de metro variable, y rima asonante.

Un detalle sobre la métrica, serían esos dos tercetos inmersos casi simétricos, el primero de diez y el segundo de doce; más variable el último, aunque debido a que utiliza sílabas más largas, poco notable la diferencia.

Aun estos pasajes, el esqueleto del poema es muy variable y agradable.

Sobre la rima, como ya escribí, asonante fuerte, fincada en su mayoría en las vocales a y o.

Tiene algunas paridades internas como los de los versos 17 y 18.

                        (…)

                        Una noche desperté

                        y ya no estabas,

                        (…)

O esta más larga que extiende una caída interna que remata doblemente en el final.

                        (…)

                        cincuenta palabras…

                        trescientas veces…

                        entre las olas…

                        …         llevaba la cuenta.

                        (…)

Esta sucesión no es muy lucida porque se rompe por la intrusión de un verso corto,(cuatro años juntos),aunque aun por esto, deja un buen sabor de boca.

Quizá también, esta sonoridad no reluce porque los versos se extienden tan largo, que se pierde el recuerdo audible de las palabras pares.

Lo que me queda claro es que Chuchette no es, ni mucho menos pretende ser una poeta de formas, cánones, ni estructuras.

Me parecería más acertado escribir que es una poeta de sentimientos traslúcidos.

El poema está dividido en tres partes asimétricas, ya que las dos primeras cuentan con respectivos encauces internos, que no precisamente responde a simetría, ni a extensión.

La primera parte abre el tiempo en el que se suscita el recuerdo: un momento post relación amorosa.

Interesante el primer verso que evoca, a lo griego, la falsedad de la vida común, contra la vida auténtica.

            Tumbo la máscara,

            (…)

Los siguientes dos versos describen un estado depresivo, que se abunda con el primer encauce interno, que precisamente contrastan el estado depresivo presente, con el colorido pasado.

            (…)

            Pensar que antes eran de colores;

            …

            con alegría.

            (…)

Interesante que el verso que termina con este espacio interno, venga de un punto, ya que parece, debido a la marcación de pausa, una frase que por sí sola sobresale, y hasta podría decir que opaca a su similar en puesto de tres versos anteriores.

La segunda parte comienza con la serie numérica de recuerdos:

            (…)

            Seiscientos noventa y cinco abrazos,

            casi dos mil besos,

            (…)

Quizá la descripción de escenas amorosas, en todo parezca una ley común, hasta que la misma autora se detiene, sea la única cuenta que incluye en dos versos, en aquella apacible y muy propia, imagen de los dedos surcando la cabeza.

La serie se extiende hasta el verso trece, el cual abre el segundo encauce, muy corto, pero sustantivo debido al énfasis en él subrayado.

Sobre este, importante por la exclamación y justificación de lo que podría ser la parte central del poema; una cuenta de recuerdos.

            (…)

            ¡¡SÍ!!… llevaba la cuenta.

            Éramos una máquina de amor.  

            (…)

Los dos pares de signos de exclamación, y las mayúsculas en la afirmación, elevan este verso, que como cuerda de horca, baja notablemente el sonido del venidero.

Una buena trasposición de ritmo, que cierra el ciclo maquinal, de esa cuenta llevada en ocasiones a lujo de engrane.

La tercera parte, notable porque abre con un verso cortado por el recuerdo de la partida;el cual redondea perfectamente el clima depresivo del principio, y sublima el instante del comienzo y final de la relación.

            (…)

            Te fuiste como te conocí:

            en un momento.

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Espectro Audible

Remarco e impulso, la importancia de que se haga poesía, y sobretodo si viene de mujeres.

Sin duda, por sí misma, la poesía va a continuar por estrechos y de inimaginables modos; siempre encontrará expositores y buena voluntad.

Pero aunque esto, seguramente pase de manera natural, es bueno recordar y laurear a todos aquellos que lo intentan, y lo repito: quéagradable que en esta ocasión toque la oportunidad de comentar a una mujer comprometida con su poesía, y los pacientes tiempos con que transcurre.

Este segundo poema, “Espectro Audible”, es de una hechura en principio muy diferente al anterior; aunque si leemos ambos a detalle, encontraremos en los dos, un estilo casi prosaico.

Quizá lo del verso en prosa, se distingue sobretodo en esta composición que cae muy bien en la narración, valga el título, espectral.

Constituido por dos estrofas mayores y una menor, este poema vuelve a ser muestra de libertad.

De nuevo métrica variable, y rima mayormente inexistente.

Hay algunos versos que suenan en asonante fuerte, pero repito, la mayor parte del texto no posee esa sonoridad que da la repetición de vocales en este caso.

Diría que “Espectro Audible” es una narración fragmentada en verso, vertiginosa y llevada al límite, incluso parecería bajo el influjo sensorial de un alucinógeno.

Es una caída paranoica que huye del sonido, y como narra el final, la vibración se convierte en espectro que penetra cualquier estadio y llena cualquier silencio.

Aunque el poema está dividido en tres estrofas, no presenta ninguna división interna, o giro temático, que se pueda considerar como tal para dividir el poema.

Es una composición monolítica, muy bien encausada al vértigo que es su propósito.

Composición de veinticinco versos, que en realidad transcurren como tal rapidez, que pescan y someten al lector para no percibir pausa alguna.

Quizá la más notoria sea la del verso diez en que utiliza tres puntos; símbolo del veloz y huidizo movimiento en el que va la protagonista.

Lingüísticamente llama la atención la palabra locochón.

Esta palabra parece un modismo viejo, aunque esta afirmación podría contrastarse con el origen: sea mexicano o español; sobre lo segundo retomaré el tema en el último poema.

También sobresale en este tema el siguiente verso, inicio de la tercera estrofa:

            (…)

            un dedo x enciende la radio

            (…)

Esa “x”, puede rompe la norma de lectura, y más bien podría colocarse simplemente “equis”; aunque también puede justificarse desdela modernidad y uso juvenil común de estas tretas.

En conclusión,“Especto Audible” es un poema citadino, de contaminación sonora, rápido, descriptivo, envolvente, y sobretodo, meditante en aspectos fundamentales para el desarrollo intelectual humano: silencio y soledad.

Hoy, difíciles de encontrar.

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Color Ancestral

El último poema que comentaré es “Color Ancestral”.

Chuchette nos deja ávidos de su poesía y de esa peculiar forma de acomodar en obra, temas tan diversos, como lo veremos a continuación.

A propósito de lo anterior, valdría también conocer más del medio y génesis, dónde y cómo se desarrolla la obra, ya que esto es tan importante para el lector deseoso, como la obra misma.

Finalmente, la obra por sí misma, cambiará con las épocas y las muy diversas y personales interpretaciones; mas todo aquello que la rodea, será un marco congelado que vale la pena, en cualquier caso, también mirar.

“Color Ancestral” es muy distinto a todo lo anterior, aunque creo que mantiene ese deseo descriptivo y cautivo de momentos que, efectivamente, atisban los modos fijos de aquel fantasma llamado estilo.

Acepto, bajo cualquier cantidad de dudas, que los tres poemas comentados, son de tiempos muy separados de creación; en el primero vemosuna forma compacta, que se extiende en versos a los que les falta poco para ser párrafos, mientras que en el segundo una cambio en estrofas variables, que se notan por su separación, así como la disminución de extensión en versos.

En este tercero, una columna vertebral mucho más corta que los anteriores, que no pasa de las siete sílabas en la mayor parte del poema; separación más notada entre estrofas, al punto de hacer solamente seis con apenas dieciocho líneas.

Por lo tanto, si algo ha cambiado en Chuchette, es el espacio, y por lo tanto la pausa en sus poemas.

Muy agradable notar evolución en cualquier creacionista.

Aprovecho lo anterior para dejar muy claro que con esto no juzgo calidad poética, tema en el que por cierto me siento imposibilitado, y a decir verdad, también absurdo e innecesario; poco propósito tendría este escrito si fuera así.

Al contrario, encamino a la autora, para que quizá encuentre un par de cosas no vistas, o ligeramente ignoradas en su poesía, y así, solamente ella, vuelva a la propia meditación, para seguir haciendo, desde su gusto y visión, mejor poesía.

El poema comienza con una dedicatoria, que quizá sería obvio decir que Eliza Arana Cid es su hija; aunque no por el tono del poema, o la coincidencia de apellido, se pueda determinar totalmente lo anterior.

Como sea es un poema con vista, sino maternal, muy querida hacia la tierna presencia de una niña durmiendo.

Sobre la rima, destacan dos aliteraciones completas: “piel y tierra”.

En esta composición sí podría decirse que existe rima asonante fuerte, de nuevo en las vocales acostumbradas, a y o.

Aunque existe rima, no es del todo clara y guía, ya que lo repito, no me parece que Chuchette sea una poeta de formas ni estructuras.

El poema muestra una visión interesante ante el parado de la voz del observador, por eso es difícil decir que tiene divisiones internas, mas me atrevo a incluirlas como mosaicos separados pero incluidos en el vitral total.

Siendo así tendríamos cinco partes que por una ligera excepción, corresponderían a las pausas de estrofa.

Interesante notar, quizá por detalle de publicación, o error de interpretación, que la primera estrofa, tiene un punto y aparte en el segundo verso, que no continúa con la mayúscula en el respectivo tercero.

Lo anterior es nimio, pero no lo es el encuadre de pausa de la estrofa, ya que esa sección:

            (…)

            observo su piel…

            piel milenaria y buena;

            (…)

Suena a una primera división que debería desfasarse en estrofa de los dos primeros versos; tal como se hace en la sucesión del poema.

La segunda división cae en la tercera estrofa, cuando se detalla la fragilidad de la niña, por eso el deber de cuidarla tanto, cuidado al que se le agrega un detalle claramente influenciado por la Biblia.

            (…), hasta que vuelvas a confundirte con la tierra de que fuiste formado; puesto que polvo eres, y a ser polvo tornarás.     Génesis III, 19.

Frase lapidaria en la expulsión del Paraíso, que retoma Chuchetteen la frágil niña, muñeca de barro.

La tercera división que correspondería a la cuarta sección, de nueva cuenta abre el caleidoscopio y aunque parece que la resolución viene de la duda, por esos tres puntos suspensivos, contunde con que el color de la niña es:

            (…)

            Linaje y nobleza.

            (…)

A continuación de esta corta estrofa, el tercer encauce interno, que marca la sangre identidad de la infanta:

            (…)

            Sangre prehispánica

            (…)

Aquí retomo lo predicho, sobre si Chuchette es española, o mexicana, o criolla, o qué es.

Sería muy fácil preguntarle, y que ella misma lo explique; pero por ahora y por lo que ha mostrado en su obra, me atrevo a decir que es una mujer con ambas banderas en el corazón.

La obra remata en esta ocasión con una faceta que hasta el momento no habíase notado en la poeta: el orden metafísico universal.

            (…)

            meterme en tus ojos

            que encierran

            el universo.

Definitivamente el tema de lo macro en lo micro, es tan relativo, diverso y fascinante, como el Universo mismo.

En esta ocasión, nos regala unos lindos versos que evocan la inmensidad humana, en un espacio tan pequeño y asequible como una mirada, que quizá sorprende más, porque es una mirada cerrada, en la cual la voz descriptiva, intenta adentrarse.

Debo terminar este comentario, con dos peticiones:

La primera es que se lea poesía.

La segunda es que se lea a ChuchetteCidutier, exponente digna de un estilo poético, que vemos se va amoldando a la que seguramente será una digna representante de la madre de todas las artes.

Buena Obra.

Recursos en línea:

1.- Tres Poemas. María de Jesús Cid Gutiérrez, (ChuchetteCidutier). Cinco Centros. Disponible en  https://cincocentros.com/2014/08/20/tres-poemas/ .  4 de Diciembre 2014.

2.- Espectro Audible. María de Jesús Cid Gutiérrez, (ChuchetteCidutier). Cinco Centros. Disponible en https://cincocentros.com/2014/09/10/espectro-audible/ .  4 de Diciembre 2014.

3.- Color Ancestral. María de Jesús Cid Gutiérrez, (ChuchetteCidutier). Cinco Centros. Disponible en https://cincocentros.com/2014/11/05/color-ancestral/ .  4 de Diciembre 2014.

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