Campo de guerra - Imagen Pública

Campo de guerra, de Sergio González Rodríguez

 

Campo de guerra - Imagen Pública
Campo de guerra – Imagen Pública

por Carlos Morales Galicia

Tal vez lo primero que llame la atención de Campo de guerra sea esto: Premio Anagrama de Ensayo. Hace tiempo que desconfío de los premios literarios, no por ser subjetivos sino porque muchas de esas obras son complacientes con un sistema; otras más buscan encontrar al lector en vez de retarlo. Es por eso que me acerqué con cierta desconfianza al libro. No quisiera iniciar con una divagación, tampoco quiero polemizar acerca de qué es un ensayo y qué no lo es; sucede que estamos frente a un texto que mucho más complejo y arriesgado de lo que el laurel que se le adjudicó sugiere. Para acercarnos un poco a la finalidad literaria de Sergio González Rodríguez hay que aclarar que es una investigación periodística que echa mano del ensayo, la cual sostiene una hipótesis: cómo los conflictos bélicos mundiales benefician a Estados Unidos, especialmente a la industria armamentística, a su sistema político y económico; en este caso la disputa es México.

González Rodríguez no se conforma con hacer una investigación periodística –como si eso fuera poco, como si no supiéramos el destino de la gran mayoría de mujeres y hombres que se han quedado en el camino por ello-. Además hay una intención de batirse con el lenguaje. Porque lo que vivimos hoy no es cualquier cosa y no puede ser narrado de la misma manera en que se hacía antes. Es por eso que el autor echa mano de todas las fuentes de información posibles para tratar de justificarlo todo, aquí las imágenes se convierten en textos y los textos se convierten en imágenes. Es posible que muchos de los términos que se encuentren en el libro no sean familiares, pero basta con leer y volver a leer para que hallar su significado, pues Sergio González Rodríguez, al igual que Celan, sabe que no se puede relevar al lector de su tarea y su responsabilidad de comprender.

A pesar de lo anterior, no puedo dejar de hacerle un par de reparos: el primero es el uso del término “lógica-policial” de Rancière (sería elegante haberlo citado), el segundo es ubicar en las notas la posibilidad de resolver los conflictos mediante acciones pacíficas, pues considero que le habría dado mayor fuerza a las conclusiones.

Hay por ahí una frase de Adorno -“La profundidad del pensamiento se mide por la profundidad con que penetra en el asunto, no por la profundidad con que lo reduce a otro”- que bien podría emplearse para valorar Campo de guerra. La injusticia, la impunidad y la corrupción que se relatan nos permiten entender un poco mejor el presente y tratar de echar una luz en la oscuridad, pues las tres son ajenas a esa esfera de acuerdo humano, de mutuo entendimiento: el lenguaje.

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