Amado Nervo - Imagen pública

La conquista de los lotos

Amado Nervo - Imagen pública
Amado Nervo – Imagen pública

por Marcos Solache

VI- El Dios Interior.

La última obra de Amado Nervo publicada en vida, es “El estanque de los lotos”, que continúa la tradición de “Plenitud”, y afianza, lo que él llamó, su prosa poética.

Cabe la posibilidad de que “El estanque de los lotos”, se haya escrito en paralelo con “Plenitud”, ya que hay textos desde 1916, hasta los postreros meses de 1918.

Por lo tanto, pero guiados por muy distintos propósitos, estas dos últimas publicaciones, muestran los intereses finales del poeta.

Como lo comenté en Plenitud, mucho más allanado y cerca del simple sentido de la vida.

“El estanque de los lotos”, se divide en cuatro secciones, que al igual que en “Los jardines interiores”, marcan su médula poética con las secciones que dan el título; en este caso “Los Lotos”.

El primer poema que voy a comentar, pertenece a la serie previa a “Los Lotos”, llamada “La Conquista”.

Esta sección está conformada por nueve poemas, que inevitablemente recuerdan la serie “Damiana”.

Cuando comenté la premonición que parecía “Damiana”, sobre su mal lograda relación con Margarita; ahora en “La Conquista”, parece que retoma, con más fuerza, ese amor desdichado, y como la primera vez, lo supera desde el interior, pero ahora con una voz mucho más contundente.

No es de sorprender entonces, antelando el tema del título, que “El Dios Interior” seael adentro de uno mismo.

Aunque el poema respeta internamente su división exterior de tres estrofas, quizá solamente valga comentar sobre esto, que los dos primeros versos de la tercera estrofa, están en paralelo con el final de la segunda.

Por lo tanto, las dos estrofas que flanquean el mensaje central, son complementarias y aclarativas, de aquello que le dice la sugestiva y fuerte voz.

Sobre la primera estrofa, que funciona como preludio a la voz que hablará el resto del poema; hay que comentar un par de situaciones.

El narrador del primer verso está en tercera persona, y refiere al poeta, persona principal en cuestión.

La mayor parte de la serie de “La Conquista”, está dedicada a la negación de Helena, nombre que por todos lados aparece, masautocreándose una barrera de superación sobre ella.

El cambio en la segunda estrofa es notable, al identificar rápida y seguramente el origen de la voz.

           (…)

            Era el yo que en el fondo del alma vive quieto,

            (…)

Después de la identificación, y como prevé la primera estrofa la efectividad de que surgió una voz de los profundos senos de su vida; ésta habla:

            (…)

            ¿Ansías, por ventura, saber si tu heroísmo

            puede vencer a Helena? Pues véncete a ti mismo

            primero; (…)

Antes de comentar ligeramente el significado del propósito del vencimiento a uno mismo, debo decir que este poema conserva rima y metro, condiciones que tal vez para Nervo sean indispensablemente necesarias para poder llamar a una obra; poética.

Lo que salta en esta composición, de quince sílabas, con rima consonante aabb, es la decadencia pausal que posee.

Un ejemplo claro lo vemos en los versos previamente transcritos, donde el “Pues véncete a ti mismo / primero”, se nota completamente desacompasado.

El segundo comentario, sobre este claro mensaje, es el secreto:

            (…); si en tu espíritu dominas este amor,

            para el dominio de ella tendrás fuerza mayor.

            (…)

Está muy claroque la búsqueda y conocimiento espiritual interior, harán que todo lo demás, sea lo que sea, y lo fuerte que parezcan, nunca puedan sobreponerse a la fortaleza que se adquiere con el conocimiento propio; pero como lo veremos más adelante, lo que determina ese conocimiento, es la negación del yo.

Lo que prosigue al mensaje neto en esta segunda estrofa, y silenciando por un instante la voz, es una especie de adagio que bien circula en el tema anterior:

            (…)

            La voluntad lo externo subordina y domeña

            si con antelación de sí misma se adueña.

            (…)

En lo que continúa, retoma suavemente la voz, y en crecimiento, prepara con fuerza la última línea que versa así:

            (…)

            ¡No seas, y podrás más que todo lo que es!

            (…)

Esta antiquísima idea, bien se puede poner en similar con la que profesó Jesucristo, al decir a todo aquel que deseara seguirlo, antes de hacerlo, deberá dejar todo lo material que posee.

Esto ha sido tomado, principalmente por los grupos cristianos, no precisamente como una donación económica, sino como una pérdida del “yo”, una anulación del “sí mismo”.

Debido al énfasis colocado en el último verso de esta segunda estrofa, la funciónactúa como una pausa para dividir a la siguiente; aunque realmente veo el cambio temático, hasta el tercer verso de la última.

El final del poema, en presencia de la voz augusta, habla de la espera en múltiples ejemplos; tedioso tiempo al que se debe someter el poeta.

            (…)

            ¡ Como se ven las ramas en marzo, y se presiente

            la savia milagrosa que sube ocultamente,

            (…), y a cada rayo

            responde con promesas de frondas para mayo!

            (…)

Así será entonces, si no es la espera a la primavera, será hacia el estío, pero siempre aguardando convertir aquella búsqueda, en plenitud interior.

Para terminar esta tercera estrofa, el poeta no se queda con la ganas de impulsar en la fe, sobre el difícil y pesado rumbo en que se convierte el nuevo camino.

            (…)

            ¡Marcha derechamente detrás de tu destino,

            sin inquirir los días que faltan de camino,

            (…)

Sin duda, más que el directo y verboso consejo de seguirse o anularse a sí mismo, el cambio real se palpará en la espera, que se traduce en batalla contra los colmillos del tedio, y la conserva de la ecuanimidad.

El estanque de los lotos - Imagen pública
El estanque de los lotos – Imagen pública

XXIX- No más música.

El poema “No más música”, pertenece a la serie “Los Lotos”, que como dije, es la parte medular de la obra en cuestión.

Conformada por 58 poemas, esta parte central del poemario, se enfoca en la superación de cuestiones importantes, tanto filosóficas como religiosas.

Cuenta con secciones de pocolenguaje metafórico, considerando que después de “Los jardines interiores”, difícilmente se encuentra un Nervo cargado de imágenes, lo que al contrario, nunca dejara de ahondar en su misticismo; como en este caso que sobresalen las alusionesmísticas orientales y antiguas, principalmente hindúes y romanas.

“No más música” es una moneda de cambio entre dos importantes valores, una cara es la poesía, y la otra el amor.

Para alguien que no ama la poesía, el trueque parece de lo más simple; pero para otro que ha dedicado su vida a buscar, querer y serle devoto a la expresión primera, el perder la música es una cambio muy costoso; trágico como lo expone la primer parte del poema, pero finalmente gustoso por saber que lo que realmente vale de este mundo, es el amor, el puro amor.

En cuanto a la estructura interna de este poema, puedo decir que se divide en dos claras secciones.

La primera conformada por las dos estrofas iniciales, versa de la pérdida de la facultad para poetizar.

            Tú ya no eres poeta. (…)

Este primer verso es contundente, considerando que los últimos años de su vida, aunque siendo el poeta moderno más importante de Iberoamérica, Nervo perdió el respeto de muchos de los críticos y jóvenes bardos.

De antemano él sabía que su prosa, bajo la calificación de seudomoderna, no podía catalogarse, osadamente, como poesía.

La segunda estrofa de esta primera sección, comienza con el sobresaliente espacio que se le digna a la palabra “Nada” , por demás poco novedoso en la poesía Nerviana, pero sí peculiar en este poemario.

Aunque vuelve aparecer este desfasamientode margen e indicación alada, en el inicio de la tercera estrofa, con la palabra “Pero”.

Retomando la condena de la voz que le grita al poeta, que ha perdido todos sus dones y mercedes, hay unpar de imágenes griegas que son importantesde señalar.

La primera es que la Pitia o Pitonisa, era la enervada mujer que en los Oráculos revelaba los destinos; situación que deja muy en claro la influencia greco-romana, tan característica de los modernos, como también, en lo personal, la inclinación de Nervo por aquesto supersticioso, y en grado, místico.

La segunda es la mención de Sócrates, el máximo exponente de la filosofía clásica de Occidente; mención importante, porque un poeta, es quizá no tan estructurado como un filósofo, pero obligadamente también un pensador de la vida.

Todo esto para que la voz femenina, en paralelo, contunda con un estruendo:

            (…)

            “¡Y ahora, amigo mío,

            no más música…!”

            (…)

Si en esta primera parte el escenario parece ser de lo más melancólico, la segunda sección, de golpe abre con esperanza, como ya se dijo, con la preposición por excelencia apelativa: “Pero”.

Así continúa el intercambio diciendo que si perdió aquel sortilegio, es porque se le dará algo mejor, inclusive tratando con desdén al arte, diciendo que es un “ingenuo artificio, nimio a veces”.

Por la importanciay giro temático, a continuación de esto, se presenta el primer quiebre interno de esta segunda sección.

            (…), y se llama

            el amor, el amor por todo, a todos;

            (…)

Los siguientes tres versos, continúan la segura justificación de que el amor al que se refiere el poeta, es aquel en el que es de veras Dios.

El segundo quiebre interno, menor que el anterior, pero considerable por el hecho de que hay un cambio de temática, al presentar una comparación, está en los versos en que se confrontan,el Dios del amor, contra el Dios de la poesía; este último menor.

            (…) que aquel Dios menor, pomposo,

            triste o regocijado, que lloraba

            o creía en tu “música de cámara”:

            (…)

Importante el tono irónico que presenta en la frase marcada entre comillas; esto como si pareciere una mofa, reiterada, hacia el género poético.

Los dos versos que prosiguen, aunque de la segunda estrofa, marcan el penúltimo quiebre de esta segunda sección, y afianzan la nueva guía en la vida íntima y literaria del poeta.

            (…)

            El dictará desde hoy tu simple, grave

            (y acaso alada) prosa.

            (…)

Interesante en lo anterior, la determinación y zanja total contra el verso medido, que ahora denso y extendido, se anida en la prosa alada.

Lo que continúaen la parte media de esta tercera y última estrofa, es el diezmo que recibirá del amor:

            (…)

            de todo inútil fardo tan ligero,

            tan ligero de planta

            que los caminos no guarden tus huellas…

            (…)

Una promesa muy suave y muy bella, si tomamos un momento para meditar un poco lo positivo y sanador que imprime el amor en aquellos que aman.

El final de este poema, regresa a los hábitos de “Perlas Negras”, enigmático y saltando el ritmo y tema; de aquí que los últimos tres versos representen el último quiebre .

            (…)

            ¡Pero mirando mucho en la espesura,

            por ver si hay un dolor, una negrura

            que puedas alumbrar con luz de estrellas!

Conservo lo que escribí: al modo de “Perlas Negras”; lo que es insoslayable es que ahora se nota el cambio polar, del negro al blanco en el sentido.

Ahora Nervo cree en la luz, a la que se aferra tercamente para guiar su vida, para alumbrar sus dolores.

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