Saint Seiya - Imagen Pública

¿Qué te han hecho, Seiya?

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Saint Seiya – Imagen Pública

Por Erasmo Valdés

Pertenezco a esa generación que creció con Saint Seiya (Los Caballeros del Zodiaco, pues), recibí con curiosidad y escepticismo la noticia de que esta serie, que durante casi tres décadas ha pertenecido al manga y la animación tradicional, incursionaría en el terreno del CGI este año. Este fin de semana por fin se estrenó en México —país que adora la serie— Saint Seiya: Legend of Sanctuary, el más reciente largometraje de la franquicia, que también es el primero producido fuera del formato animado que conocemos y, pa’ acabarla de amolar, en 3D. El proyecto, financiado por Toei Animation, dirigido por Keiichi Sato y avalado por Masami Kurumada, es una drástica re-imaginación del primer y más famoso arco del manga, es decir, el surgimiento de Atena y sus santos de bronce en el siglo XX y su posterior batalla contra las fuerzas del Santuario.

Sin embargo, lo que el manga presentó en setenta y tantos volúmenes y la serie animada en incontables episodios, aquí se compacta en una cinta de noventa minutos que pudo haber funcionado de haber contado con un buen guión. Pero, como no fue así, el resultado es una película que a estas alturas ya tiene rabiando a los más aferrados y conservadores fans, y es que Legend of Sanctuary carece de casi todos los elementos que hicieron grande a la franquicia en los 80 y 90: el drama, la emoción, el suspenso, la intriga… Y qué decir de los valores: Saint Seiya siempre ha enfatizado conceptos como la amistad, la persistencia, la rectitud, la hermandad y el sacrificio; nada de esto está presente en la película, sobrada de personajes huecos empezando por una Saori Kido que apenas se inmuta al descubrir su verdadera identidad y rol en el orden del universo y quien, la verdad, sólo sirve para ponerse en peligro y ser rescatada. Con los santos de bronce no nos va mejor: Seiya, cuando no la hace de bufón, es invencible, la absoluta estrella del show, mientras que Shiryu, Hyoga, Shun e Ikki quedan relegados a meros patiños que tienen una pelea medio decente (subrayen lo de “medio”) y luego se quedan al margen, “cuidando a Atena” por no decir “viendo”. De hecho, Ikki está en la película nomás por cumplir; su participación se limita a unas cuantas líneas de diálogo y un par de golpes. Sorprende reencontrar a Mitsumasa Kido y Tatsumi, personajes esenciales para el primer arco de la serie, pero aquí totalmente incidentales.

Saint Seiya - Imagen Pública
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El Santuario pasa de ser un lugar sagrado en Grecia a una suerte de colonia espacial o realidad alterna tecnológicamente avanzada, adornada con colosales estatuas. Pero creo que lo peor son los santos dorados: pusilánimes, incapaces de levantar un dedo para frenar el avance de Seiya y sus amigos por las doce casas pero, eso sí, todopoderosos al momento de enfrentar a un monstruo de piedra… Sí: monstruo de piedra. El complot del Patriarca para apoderarse del Santuario es totalmente anti-climático y la facilidad con que deducen su identidad hace pensar que Mu y Shaka ya habían visto la película pero guardaron silencio para no estropear el final. La trama en general está llena de huecos, las batallas son fugaces y ,aunque deslumbrantes, poco emotivas (qué dramas en las casas de Virgo, Escorpión y Capricornio, ¿se acuerdan?), los cambios que hacen a algunos personajes, antes que tornarlos más atractivos, los opacan (aunque me pareció interesante eso de que Milo de Escorpión ahora sea una guapa pelirroja) y (no me odien por adelantárselos si no la han visto) el número musical de Death Mask es lo peor que le ha sucedido a la franquicia en veintiocho años. Por supuesto que Legend of Sanctuary también tiene sus cosas buenas: visualmente la película es una joya, y el detalle que dieron a las armaduras y la arquitectura es algo que ya hubiéramos querido en el anime original.

Otro aspecto que me pareció extraordinario (por nostalgia, supongo) fue que los actores que dieran voz a los santos de bronce, así como a algunos dorados, regresaron para la cinta; lo malo es que da la impresión de que les dieron el guión a leer y nada más, pues a ratos no se escuchan las emociones que se ven en la pantalla.

Saint Seiya - Imagen Pública
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Legend of Sanctuary es a todas luces un intento por acercar la franquicia al público infantil contemporáneo, más habituado a la animación hecha a computadora que a la tradicional, aunque me parece lamentable que lo hayan hecho con un producto tan débil que, francamente, no va a motivar a nadie que desconozca la serie a buscar el manga o el anime en Internet. Pienso que Toei, al momento de desarrollar esto, pasó por alto que la mayor parte de su público no serían niños, sino fans de la vieja escuela, hoy adultos, con las expectativas muy altas. No miento: ayer en la sala éramos prácticamente adolescentes, adultos y, si acaso, cinco niños. Y subrayo como triste el hecho de que la cinta haya pasado por alto los valores de la serie original (el monólogo que Ikki dedica a Shun tras la batalla de la casa de Virgo, por ejemplo, es de esas cosas por las que vale la pena vivir). Recomiendo esta película solamente a fans de criterio muy abierto o bajas expectativas, o a aquellos que de plano les dé mucha curiosidad verla; puede que la disfruten, aunque dudo que salgan del cine con un buen sabor de boca.

¡Ah! Y por si faltaba más leña en el fuego: no suenan “Pegasus Fantasy” ni algún otro tema musical del anime. ¡Cómo será posible!

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