Ámsterdam Boulevard (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado

En las ataduras propias: sobre Ámsterdam Boulevard

Ámsterdam Boulevard (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado
Ámsterdam Boulevard (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado

por José Luis Dávila

Estamos atados a otros, siempre, inevitablemente; atados por las memorias en los espacios que habitamos, por ejemplo. Atados por las palabras dedicadas, dichas o no. Atados por las miradas escondidas tras las ruinas de una cama compartida a medias, cuando uno piensa en el otro y el otro en sí mismo. Atados por nuestros miedos, por nuestros errores. Atados por cuatro letras que las más de las veces no sabemos distinguir: ¿serán o, d, i, o?, ¿serán a, m, o, r? ¿Qué importa?

Lo que pasa es que olvidamos discernir entre todo aquello que nos ata. Saber sentir si es una soga al cuello o son unas manos recorriéndonos el torso; saber si las manos recorriendo el torso son una soga al cuello, si lo que parece querer ahorcarnos quiere arrastrarnos lejos del peligro. Dualidades, al fin; contradicciones que parecen sobrar, y sin embargo, evidenciarlas es necesario para aprender a sobrevivir en un mundo donde el peligro está en cada calle, acechando por entre las luces de los autos, incluso dentro nuestros hogares.

Ámsterdam Boulevard (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado
Ámsterdam Boulevard (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado

Todo esto está latente en Ámsterdam Boulevard, escrita por Jesús González Dávila hace poco menos de treinta años pero aún vigente, actual y perfectamente creíble en los tiempos que vivimos. Dirigidos por Vlad Villegas, los personajes encarnados por Marco Polo Rodríguez, Aldo César Hidalgo, Saúl Camarillo y el propio Villegas, se reúnen dentro de un departamento que constituye el mundo de dos de ellos, mientras que los otros son los extranjeros, los que llegan para forzar a las dualidades mencionadas.

Además, a las actuaciones, hay que sumar la música original y en vivo por parte de Sebastián Cabañas y Bruno Tapia, así como el esfuerzo y pulcritud de cada detalle en escenario y vestuario por parte de todo el equipo que hace posible esta pieza teatral.

Ámsterdam Boulevard (Escenario) - Fotografía por Jessica Tirado
Ámsterdam Boulevard (Escenario) – Fotografía por Jessica Tirado

Quizá lo anterior sea un comentario muy vago, pero esta obra merece ser vista más que contada. Lo que sí se puede decir de ella es que expone la realidad de las relaciones interpersonales, sobre todo las de pareja, en las que el enemigo no es el que se encuentra ante nosotros, sino el que somos y nos hace tomar decisiones con la lógica de las emociones desapasionadas, usando como metáfora una paranoia paradójica en la que el protagonista quiere dejar su departamento pero teme lo que se encuentra por fuera de esas paredes. Habría que ponerlo así: está atado a sí mismo y a lo que son los otros en él.

Ámsterdam Boulevard es más que una puesta en escena que no deben perderse; es una experiencia para saber en qué lado de la dualidad se está.

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