Escuela de Atenas - Rafael

Kritik

Corte de Roma - Imagen Pública
Corte de Roma – Imagen Pública

por Marcos Solache

Importancia

La razón es una consecuencia del acto intelectual más importante de la mente humana: criticar.

Con lo anterior no se pretende manifestar una inclinación juiciosa, pero sí subrayar que el acto de filosofar, que para comenzar debe dudar, no es el progreso de la experiencia en el análisis, o la síntesis de particulares en ideas generales.

El filosofar puramente, es mirar sin mente, ni experiencia, la vida.

Primeramente debe puntualizarse, que la importancia de Kritik der reihen Vernunft, no es la solución a la duda primigenia, o la estructuración perfecta de cómo la mente encontrará el conocimiento puro, ni siquiera el intento por resolver algo que se sabe de antemano, no posee una solución lógica.

Quizá más adelantada al empirismo que al propio postulado del criticismo.

Antes de abonar el marco general de la obra pilar de Immanuel Kant, habrá que capitalizar la auténtica importancia de esta obra.

Dicho sea de paso, concluye con un panorama negativo y pesimista, augurando la verdadera pureza, como un estado imposible e imperceptible para la razón humana.

Aquí el parteaguas de dicha obra.

DA UN PASO HACIA ATRÁS

Lo anterior es importantísimo, no alienta un paso de progreso positivo, por el simple y auténtico hecho de que en el plano racional, no hay veredas puras que nos guíen a la verdad.

Para quedar bien parados ante este coloso ideario, deben de apuntalarse firmemente, cuatro conceptos que rodean de manera inherente, la común existencia.

Los primeros dos son el tiempo y el espacio, que han sido antes un tema filosófico que físico.

En esto no hay novedad, experimentamos una dimensión en la que sensiblemente hay un concepto de inclusión física, así como la hay temporal, experimentado la transformación paulatina y eventual de cualquier fenómeno.

Antes de abundar en la última palabra, debemos de jugar un tiro de suerte, al creer que Einstein leyó Kritik der reihen Vernunft.

Aunque claramente no hay rastros científicos en la obra, me aventuró con el anterior enunciado, afirmando que sí hay un postulado interesantísimo sobre la relatividad del tiempo y el espacio.

Ambos co-fenómenos post-existentes.

Si la vida es un fenómeno, la naturaleza es el espacio, y su permanencia transformante, el tiempo de la misma. Eso es entendible y aceptable, porque es perceptible.

Lo interesante de esta opinión, es sobre el fenómeno de la creación del Universo. Y aquí menciono lo otros dos conceptos, si bien hilados a los anteriores, también lo son particulares.

La materia y la forma para la intuición más elemental, esto sin el paréntesis físico contemporáneo sobre la definición de materia, aseguraría que la forma aparece en la materia.

Y si damos el famoso paso hacia atrás, por un instante anulamos el tiempo, aparecemos la nada y conjugamos el espacio en la forma, tenemos materia en el tiempo.

El segundo cero, el impulso eléctrico de Dios, el origen de todo lo cognoscible.

Efectivamente el tiempo y el espacio son el escenario de la intuición, que después es razón y finalmente concepto.

Así llegamos, aunque Einstein y toda la física del siglo XX se encargarán de expander, más que refutar los postulados de Kant sobre el espacio y el tiempo, al concepto puro trascendental.

Aquellos cimientos a priori, que más adelante llamaré invisibles. 

Razón

La construcción del edificio del conocimiento humano, tiene tanta historia, como el humano mismo; pero esa historia no es el edificio completo.

Es quizá los primeros pisos.

A esta historia, se une la experiencia a tiempo presente, que puede ser una reafirmación pasada o presente.

Siempre vivencial, ahuecada en el cuarto del empirismo. Y siempre también sistemática, por mencionar el principio por el cual construye, embona y empalma, la mente humana.

La arquitectura de este edificio, rompe al cielo, porque lo que no se puede experimentar, se puede imaginar o deducir.

Estamos entrando a otras alturas, donde el aire es más fino, donde el edificio parece etéreo; pero no, es roca translúcida, de pensamientos obtenidos de un análisis, en el mejor de los casos, racional.

Se vuela muy alto en esta esfera, y es que para el hombre basta ver el cielo, cuando debería de ver sobre qué está fundado el suelo.

Veamos dónde está el fundamento, lo trascendental, es gran paso atrás que nadie se atreve a encontrar.

Si bien, todo lo anterior está obtusamente relacionado con objetos producto de una percepción sensible, sea el primer caso, o fenómenos, sea el posterior.

Nada de esto es trascendental porque tiene un paso conciente.

Con esto quiero extender la Crítica, y abrir una puerta hacia el sub-conciente, como una posibilidad de adquisición de conocimiento a priori .

Aquí se abre el camino, y antes de llegar al fundamento del edificio, debemos de mirar la ventana bifurcada en el análisis o en la síntesis.

En lo a posteriori o a priori.

Abrimos el juicio, y encontramos que el tiempo (conocimiento a priori), se desfasa a posteriori en intuición y  entendimiento, mientras que el conocimiento ligado por la razón, está fundado a priori.

Aunque el enunciado pasado es correcto, habrá que decir que en una relación lineal temporal, la adquisición del conocimiento a priori es realmente posterior a los subrayados a posteriori.

Esto reburuja el edificio, pero no su composición, ya que en realidad la razón pura, engrane del conocimiento a priori, está en los cimientos.

Situación extraña en la que nos encontramos al preguntar; cómo es que el conocimiento matemático, (mathema), se mantiene como un conocimiento a priori, si para empezar está en los pisos elevados del edificio, y no en el fundamento.

Aunque esto se criticara después, por ahora podemos trasgredir la fina línea que separa aquello puro y trascendental, y hasta me atrevo a decir básico, de lo compuesto, pero también puro y trascendental.

Y esa suave línea no puede ser otra cosa, que la misma existencia.

Si esto no parece lógico, es porque no está ahuecado en la lógica general, sino en la trascendental, la cual, dicho sea de paso, deroga la dialéctica general.

Aquí aparece otra contradicción, pero por ahora hagamos un acto de fe, y continuemos.

Una losa de piso, es al mismo tiempo, una losa de techo.

Bastará pensar que la comunicación del edificio entre niveles, es contigua y relativa.

Efectivamente podemos decir que la escala de conexión, puede comenzar por la sensibilidad, continuar con el entendimiento y terminar con la razón.

Todo los elementos anteriores ligas de unión en el conocimiento final, sea general o trascendental.

A posteriori a priori

Esta clasificación escalar, es categórica, lo que nos indica que los espacios del edificio pueden estar vacíos, si en ellos no se presenta objeto o fenómeno.

Los dichos, revelados por la intuición, de lo contrario, imperceptibles para la escala final: la razón.

Aquí encontramos un hueco negativo en la Crítica, que si bien nunca será revertido, sí ahondado.

Todo lo anterior concluye contradicción.

Este principio es un fundamento básico para aprobar el conocimiento general, más nunca el trascendental,ya que este último no debe de tener contradicción, al ser universal, unitario y simple.

Si es conocimiento empírico podemos subrayar la necesidad y la contradicción. Hablamos del tiempo como un concepto a priori, fundado en la existencia perceptible a posteriori, debido a los objetos y fenómenos. Por lo tanto, el tiempo fue antes del Universo, pero solamente apreciado posterior y presente en Él. Con este correr del reloj, nacen otras creaciones, no tan leales como las del espacio o el tiempo. Dicho sea un refuerzo; no podemos imaginar, ni mucho menos pensar el Universo, sin los conceptos a priori.

 

Odiseo en la corte de Alcínoo - Imagen Pública
Odiseo en la corte de Alcínoo – Imagen Pública

 Dios

Así llegamos a otra creación, quizá más trascendental que las anteriores; Dios.

Ante hecho tan importante, valdrá la pena remarcar la definición de razón pura.

Como ya vimos, es el puente que une el concepto proveniente de la razón, sea sintético y a priori, con lo ahuecado en la pureza o lo trascendental.

Sintetizando lo anterior, tenemos que Dios existió antes del tiempo, con aquellos conceptos puros a priori, aunque solamente pudo ser puesto en la cruz, hasta que alguna intuición (no razón), lo mantuvo, incluso después de haber percibido (no intelectualizado) el tiempo y el espacio.

Sobre un contorno sin espacio, sin tiempo, y por supuesto sin forma, por lo tanto sin materia.

Esta presencia atemporal, aespacial, amorfa e inmaterial, solamente remarcan la definición sin definición de Dios.

La dialéctica nos ha vuelto a dejar embrollados, y sin una luz fija.

De lo anterior, ya se pueden razonar varias cosas; como que Dios es un concepto subjetivo, objetivizado para poder ser alabado.

Como también que proviene de un concepto que hasta el momento no habíamos tocado; el alma.

El alma cumple con las elementos para poder categorizarse como pura; es universal, unitaria y simple.

Siendo así entonces, que si Dios tiene una relación pura con el hombre, debe ser a través del alma, aquello también puro y conectivo con Él.

Surgen conclusiones al pie instantáneas; el cuerpo es el mayor impedimento del hombre para no poder tener unión con Dios.

El cuerpo no es un concepto universal, ni mucho menos simple; por lo tanto nunca trascendental ni puro.

Esto nos deja con un panorama estable en cuanto a la Crítica, pero poco positivo en cuanto a nuestras pretensiones de encontrar a Dios.

Ante esto queda muy claro que el papel del ser humano, nacido del alma, materializado en la imaginación e intuición, es el de limitar el concepto de Dios por medio de la razón, ya que es ella quien tiene la capacidad intelectual para acotar el alcance de Él.

En la razón (por supuesto no pura), Dios es indefinido.

Es lo mismo decir que Dios es infinito a que si lo es indefinido. Absolutamente cierto. Solamente es una manera de accionar la dialéctica fundamental y la imaginativa.

Sabemos que ninguna de las tres palabras anteriores tiene un fundamento real a posteriori.

A priori podemos dudarlo, y ante eso, criticarlo, que es realmente el objetivo primario de la obra de Kant.

No podemos dejar este comentario, sin mencionar la teología, que sea definida como la ciencia que asegura una relación con Dios.

Si es final, llámese teleología. Menciono lo anterior, porque todas las religiones formales del mundo, no solamente aseguran una relación con Dios, sino que esta será final, absoluta y eterna.

Así auguramos un resquicio para tomar de la mano a Dios, y caminar por siempre con Él.

A base de fe, rieles que guían los subjetivos dogmas, y abrazan la paciencia como entendimiento, y sintetizan todo intento de la razón en un desvío a la sinrazón.

A base de lo que sea, siempre trataremos de acercarnos a Dios, y trataremos de encontrar sus huellas empíricamente, en éxtasis o en fervor.

Así trataremos de sacar del mote de noúmeno a Dios, y lo intentaremos colocar como un fenómeno racional y palpable, tanto como la vida misma.

Por supuesto que es un fenómeno y no un objeto vacío de concepto, o peor aún, un concepto sin objeto.

Dios está vivo, está con nosotros, creemos y vamos hacia Él.

Kant sería más equilibrado sobre estas últimas palabras, pero sin duda afirmaría que Dios existe, pero sin saber la razón por la cual lo hace.

 

Escuela de Atenas - Rafael
Escuela de Atenas – Rafael

Crítica

El propósito de cualquier filosofía, no es explicar o establecer por absoluto cualquier modo de pensamiento, sino el integrar en la vida del lector, escucha o pensante, el acto mismo de filosofar.

La Crítica tiene como primer propósito el desatar el sentido crítico en sus lectores.

Por lo tanto, este texto sería vano, si no intento criticar algunos conceptos en él expuestos.

Comenzaré por precisar que la Crítica en estructura general, me parece equilibrada, sosiega y promotora de lo que propone en cuanto a la razón pura. Sin embargo, en ciertas cuestiones particulares, es ambigua y aventurada.

El propósito principal de la Crítica no es construir una nueva doctrina, y me parece muchos más alejada de serlo una ciencia.

Si no es lo anterior, es porque su propósito es destruir las filosofías hechas y profundamente establecidas en el tiempo.

Denoto la palabra destruir, para recordar el analógico de que el pensamiento se caracteriza por ser un sistema arquitectónico.

Lo anterior nos deja con una perspectiva bastante negativa en cuanto al fundamento de cada concepto.

Kant afirma que cada concepto se construye in individuo no in sistema.

Si lo anterior es cierto, estaríamos afirmando que no hay una estructura social de pensamiento, sino individual y particular en cada persona.

Definitivamente niego esta postura por la vía empírica, porque es cierto que no hay ser humano lo suficientemente auténtico y puro, como para decir que no posee principios sociales, no digamos universales.

Bien habrá que delimitar, por ejemplo, que la moral se construye socialmente. Obviamente esta dependerá de la sociedad en específico, pero sea afirmándola o negándola, se sabrá que se sigue.

Surgido el tema, debo rematarlo con otra afirmación del filósofo prusiano, en la que encamina su dialéctica a aceptar que la moral es la base individual independiente para poder ser libres, y así felices.

Bien se sabe, que de manera medianamente subliminal, Kant intenta destruir los fundamentos teológicos de la Iglesia Católica.

Situación difícil de lograr, principalmente porque sus propuestas están muy alejadas y grandiosamente estructuradas, como para ser accesibles en el rubro intelectual de la masa.

Aún así, Kant se para de frente y afirma que la única manera de obtener el único propósito leal de este Universo, valdrá colocarlo en mayúsculas, ES EL DE SER UNIVERSALMENTE FELICES.

Por lo tanto, más que una negación, apoyo el camino que da el filósofo, al suponer que lo que no nos hace libres, es el pensamiento construido en la moral in sistema, cuando debería ser, auténticamente in individuo.

Con esto niego mi comentario anterior en particular, pero vuelvo al primero subrayando que en general es acertada.

El gran dilema de la Crítica, es que los conceptos a priori solamente pueden ser adquiridos por medio de la razón, lo cual, de forma inmediata anula la posibilidad de que sean puros, al menos de que sean sintéticos y no analíticos.

Siendo entonces que los conceptos trascendentales, son imposibles de adquirir por medio de la razón, al menos que sea pura.

Aunque hasta ahora no se ha podido encontrar esa razón que nos lleve a los cimientos invisibles del edificio.

Esto nos lleva directamente a pensar en la mayor prohibición adquisitiva; Dios.

Si Dios no puede ser acertado por la razón, debe de serlo por medio de la intuición.

Lo cual inmediatamente lo aparta de poder ser un concepto puro, más bien empírico a posteriori. Lo cual inmediatamente lo contamina, y regresa al ciclo de concepto vago.

Si lo anterior es cierto, no valdría mayor palabra, que todo fundamente lógico religioso, es completa y absolutamente falso.

Así como toda revelación o mensaje profético, producto de éxtasis o liberaciones mentales, no es más que falsedad.

Lo anterior sostenido en la interpretación, no en el momento puro de expresión desfasado en tiempo y espacio; ya que la interpretación siempre será sesgada hacia el concepto racional establecido, sea dogmático o analítico teológico.

Con esto queda clarísimo que Dios, no tiene cabida ontológica, ni teológica-física, ni cosmológica, y ni mucho menos psicológica .

Esto, en cuanto a la Crítica, más que un avance, es un retroceso.

Afirma que todo en nosotros debe de estar predispuesto al cambio, sea este, como en el caso de Dios, ex nihilo, o sea, en el caso más alentador, crítico.

A manera de finalizar esta opinión, debo de retomar el principio interesantísimo de contradicción, y abonarlo con mi propia crítica.

Kant afirma, desde una postura muy positiva, que el no, individualmente, no existe.

Quizá el infinito es el no de los límites intuidos empíricamente, pero establecido por la razón. Por lo tanto no anulado, sino más bien indefinido sintéticamente a priori.

De lo anterior, el infinito no es ni uno, ni múltiple, como él afirma, sino simplemente indefinido.

Así entonces, toda existencia pura que cumpla con las características de universal, unitaria y simple, no debe de ser contradictoria.

Aceptando esto, tenemos que todo concepto real, no puede ser puro, porque debe de tener su contraparte.

Aquí dicto los siguientes; la luz es un concepto a posteriori por ser un objeto vacío, ya que es inmaterial, y el infinito y el vacío son conceptos (fenómenos) sintéticos a priori, más ninguno de los anteriores son puros.

Entendido lo anterior, tenemos que la primera conclusión que puede ser trascendental, es que para hacer a Dios puro, debemos de quitarle su contraparte, sea cual sea.

Dios es universal, uno y simple.

Tal como nuestra alma.

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