Viendo el partido - Imagen pública

Resignificar momentos

Viendo el partido - Imagen pública
Viendo el partido – Imagen pública

por Andrea Rivas

Reflexionando un poco en torno a todos los fenómenos que ocurren alrededor del Mundial de fútbol (hay que especificar, por estas fechas suele jugarse también el de Quidditch, cuyos efectos en la sociedad son muy diversos a los ocurridos en los Mundiales muggles), me encontré en la red con varias imágenes de personas frente a pantallas mirando los partidos con títulos como: evasión de la realidad y comentarios afirmando que el país se cae, a causa de personajes como aquellos que miran los partidos sin importar día, hora o lugar. Muchos de los autores de los agresivos comentarios con que me he topado, son personajes que se autoproclaman “pensantes” e “intelectuales”, varios de los mismos, demostrando su superioridad comparten imágenes y frases de libros afirmando así el modo en que ellos cambian al país mientras los otros ven fútbol.

He aquí lo que pienso:

1. No por ver fútbol se evade la realidad. De hecho, el fútbol, nos guste o no, constituye una de las grandes realidades de éste país. Por otro lado, encerrarme en mi casa mientras bebo un exótico té humeante y sostengo entre las manos mi libro favorito, contenta por estar lejos del mundo, bajo ciertas condiciones, puede ser otro modo de evadir a la dichosa realidad.

2. Mientras se esté sentado contemplando un fenómeno, ya sea éste fútbol, quidditch, tennis, o mientras lea Anna Karenina, todos los Diálogos de Platón, las obras completas de Foucault, Mafalda, vaya al cine de arte, al cine comercial, al futbolito, a los bolos y por jochos, la verdad es que el resultado es básicamente el mismo. De muy poco sirve tener la cabeza atiborrada de filósofos y complejísimas novelas y teorías mientras que los “nacos” ven el fútbol, si las acciones que se realizan día a día no cambian en nada la situación de la que tanto nos quejamos.

Viendo el partido - Imagen pública
Viendo el partido – Imagen pública

Una de las cosas que más critica la gente no-futbolera, es que se dejan los trabajos, se interrumpen actividades, y posponemos el cumpleaños de la abuelita para ver los partidos de la Selección. Yo he visto personas perderse una semana de trabajo o clases, por asistir a diplomados, conferencias y demás asuntos intelectuales -sí, yo también soy fan de ellos. Pero son eventos que, seamos honestos, guardados en nuestras libretas y en nuestros rimbombantes trabajitos, sirven tanto como saltarse dos horas de trabajo para ver el partido.

Está claro que no podemos permitir que nuestros cerebros se llenen con basura y se conviertan en un bonito sitio de almacenamiento de aire, pero en verdad ¿ver fútbol hace esto?

Creo que cualquier acontecimiento, el que sea, puede enseñarnos muchísimo y que, criticando y ofendiendo algo que apasiona y, sí, enajena en muchos casos a un porcentaje tan alto de personas de nuestro país, no vamos a cambiar absolutamente nada.

No quisiera que estas palabras fueran mal interpretadas. De ningún modo pretendo descalificar el bello ejercicio intelectual, ¡vaya, si no nos hace falta más! Sin embargo, sí pretendo enfatizar lo poco útil que éste resulta si lo dejamos sentado en nuestras bancas de universidad, de teatros y de sitios culturales y no lo ponemos a transformar el mundo y en específico, éste país del que tanto nos quejamos.

México vs. Croacia - Imagen pública
México vs. Croacia – Imagen pública

En ocasiones anteriores lo he mencionado: hay que ser críticos, siempre, en todo. No hablo ya únicamente de mirar el fútbol con otros ojos. Si no nos gusta, pues no nos gusta y ya está. Hablo de reinterpretar los fenómenos a nuestro alrededor: si somos intelectuales, vale, pero seámoslo en serio. ¿El país está horrible? Sí. ¿Vamos a quejarnos mucho, echarle la culpa al mundial y comprar otro libro el fin de semana? No pretendo reflejar un espíritu positivo enorme -que no poseo- en estas palabras, pero sí contagiar un poquito de coherencia.

A mí tampoco me gusta que la gente sea irresponsable, a mí también me molesta cuando se celebra algún fenómeno que me desagrada y todos hablan de ello y quiera o no termino inmersa en él: quizá por eso escribo. Para dar testimonio de lo que pasa por mi mente cuando me veo envuelta por aquello que me llena y aquello que repudio. Porque algo puede hacerse con todo esto que nos rodea. Porque quizá muchos, contentos con la más reciente victoria de la Selección encuentren el valor para creer más en sus capacidades, y porque quizá alguien, inspirado por alguna película que miró mientras se encontraba solo y huyendo del fútbol, ha descubierto la respuesta a alguna pregunta que siempre se hizo y nuevas puertas se le abren. Siempre podemos ponerle un poquito de nosotros a lo que vemos si nos detenemos a analizarlo un momento. Hagamos conciencia, resignifiquemos esos elementos que aparecen en nuestro camino, hagamos del mundo confuso e irremediable que se nos presenta, otro mundo, nuestro mundo, y hagámoslo allá afuera, donde hacer signifique acción y no sólo reflexión.

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3 comentarios en “Resignificar momentos”

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