Puntos suspensivos - Imagen pública

Tres signos de puntuación

por José Luis Dávila

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Puntos suspensivos – Imagen pública

ζPuntos suspensivos

Los puntos suspensivos son de mis favoritos, siempre me traen la idea de la continuidad. No son un quiebre ni una pausa común, cómo lo serían si incluso tienen su propio tiempo, distinto al tiempo de todos los otros signos de puntuación.

También gozan de crear espacio entre palabras, espacio que no está vacío como cualquier otro espacio entre palabras. Es un espacio con fondo, un espacio que no marca límites ni corta caminos, en todo caso son puentes entre oraciones, entre ideas.

Unen a la vez que separan. Son estructuras complejas contenidas en tres simples e ínfimos puntitos. Pero también pueden ser más, muchos más; nada me impide formar decenas de ellos entre dos palabras, o sin palabras en los extremos (como esos puentes colgantes en medio de las sierras, o de cualquier zona atestada de naturaleza, que cruzan ríos y acantilados, comunicando a los pequeños poblados que están más allá, muchos kilómetros al fondo, nunca cerca del inicio o el fin de los puentes), simplemente dejarlos ahí, uniendo la nada, significando el silencio.

Comillas - Imagen pública
Comillas – Imagen pública

ζComillas

“Nos vemos en la noche” se escriben, pero no se ven. Pero sí. Es complicado, más bien. Porque de verse lo que se dice “verse”, es decir, de percibirse como cuerpos, tangibles el uno al otro, pues no.

Pero hay otra percepción, una que podemos llamar más profunda. Es ese “verse” que no necesita de la vista. Un “verse” que es “leerse”. Y luego solamente es leerse, sin comillas porque sin comillas es cómo la palabra pasa de la teoría a la acción. Después de todo, incluso sin leerse, se saben ahí. “Ahí” es otra palabra para la que no necesitan un referente, porque el “ahí” de uno es el “aquí” del otro, y el “aquí” del otro es el “ahí” del primero, y todo es un mismo lugar que al final son los dos como espacio dónde se desarrolla una historia que no es de nadie más, que es autre espace que no pertenece al plano en que existen sino al que quisieran existir.

Por eso es que se dicen (lo dicen pues su voz va en su escritura): “Nos vemos en la noche” y se ven porque están juntos y no “juntos” como podrían pensar los que no creen en sus palabras sin comillas.

Paréntesis - Imagen pública
Paréntesis – Imagen pública

ζParéntesis

Mi más grande obsesión son los paréntesis. No lo que va en ellos, sino ellos. Porque lo que va es alteridad del discurso aun si es una alteridad intrascendente.

Los uso con placer. Siempre hay algo que queda bien entre paréntesis, sea una aclaración, sea una duda, sea una conversación imbuida en otra, sea lo que sea. Y en último termino, todo es susceptible de ir entre paréntesis. Una vida puede ser interrumpida con ellos, y se pone dentro otra; las relaciones a veces se ponen entre paréntesis y a veces son interrumpidas por paréntesis.

Todos en algún momento hemos puesto algo o a alguien entre paréntesis.

Tal vez, al escribir, se puedan asimilar a un paciente en coma -más bien sería un discurso en coma- que duerme en su cama, y los paréntesis encierran el sueño, mientras todo lo otro gira en el exterior.

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