Plafones, de Gabriel de la Mora

Energías y sensibilidades: entrevista con Gabriel de la Mora

Memoria, de Gabriel de la Mora - Fotografía por Victoria Sandoval
Memoria, de Gabriel de la Mora – Fotografía por Victoria Sandoval

por José Luis Dávila

En el marco de la inauguración de Ruta mística, pudimos platicar con Gabriel de la Mora, uno de los diez artistas que se unen en esta exposición gracias al curador Gonzalo Ortega, con quien ya tuvimos la oportunidad de conversar hace unos días. Gabriel de la Mora, originario de Colima, ha sido reconocido dentro y fuera del país como uno de los grandes exponentes del arte contemporáneo mexicano; su obra entreteje lo personal con reflexiones sobre la pertinencia de lo esotérico y lo espiritual en la actualidad.  

José Luis Dávila: ¿Cómo mezclas lo esotérico con lo místico, que ambas posturas se conjuguen en tus obras?

Gabriel de la Mora: No sé si lo esotérico o lo místico, pero, básicamente, a mí me llama mucho la atención el paralelo que existe entre un vidente y un artista, o entre un médium y un artista; son dos personas que trabajan con diferentes sensibilidades, diferentes percepciones, y algo que me llama la atención es que en el arte cualquier obra por más conceptual o formal que sea, siempre el primer impacto es a través de los ojos. Me llama la atención estar explorando y experimentando otras formas de ver que no sea a través de los ojos, sino de energías, sensibilidades y demás, o partes esotéricas o místicas, y los invidentes, que es por medio de sensibilidades del tacto, de colores, energías de otra forma.

Gabriel de la Mora - Fotografía por José Luis Dávila
Gabriel de la Mora – Fotografía por José Luis Dávila

JLD: En este trabajo con las sensibilidades, ¿cómo entra el retrato familiar que presentas en esta muestra?

GdlM: Esa es una obra muy compleja, hecha en el 2007; bueno se inicia todo el proceso en el 2005, duró dos años. Lo que me llamaba la atención era hacer un retrato familiar haciendo tres tiempos distintos. Curiosamente, mi papá era filosofo, escritor, y en 1993, cuando muere, descubro que fue trece años sacerdote, y eso genera un cambio muy fuerte en muchos sentidos, de una forma personal. También sabía que había muerto una hermana cinco horas antes de nacer, que era un proceso inverso: morir antes de que uno nace. Me interesaba integrar a esta hermana en el retrato familiar, a mi papá conociendo a sus nietos catorce años después de muerto, cómo creció la familia, de alguna forma, sin él, él nunca me vio como artista. Entonces, lo que me interesaba de exhumarlos era que el único elemento que iba a encontrar posiblemente era el cráneo y el pelo, de los cuales se hicieron Memoria I y Memoria III, como parte de la serie Brújula de Cuestiones –que es un título que saco de un libro, El manumiso, publicado en 1967, de mi papá– y, bueno viene un rollo muy complejo: la idea es integrar a esta hermana, que es 1971, a mi papá, 1993, y la familia al 2007, que eran 17 miembros, bueno, 19, pero había dos de un año que por cuestiones de salud y cosas así, decidimos no ponerlos. Es interesante como con la tecnología y un permiso para la exhumación, se hace una tomografía, se hacen impresiones tridimensionales escala 1:1, se ponen a la altura de cada uno de los miembros, y lo que llama la atención es que sin la información, es un tzompantli, como bien lo dice Gonzalo Ortega, pero puede ser tan particular o tan universal como quieras. Es mi familia, estoy yo, engloba muchos aspectos, cómo conviven vivos y muertos en un punto, en un retrato que nunca sucedió pero que ahí está. El factor energético es muy fuerte y hay muchas cosas detrás.

Plafones, de Gabriel de la Mora
Plafones, de Gabriel de la Mora

JLD: Con todas estas ideas que reflejas en tus obras, las energías, la sensibilidad, el punto de vista no religioso pero sí de alguna manera espiritual, ¿qué tan difícil es para ti entrar en el circuito del arte viendo que actualmente el arte se dedica más bien a conceptos muy alejados como la relación del hombre con su pasado y su vena mística?

GdlM: Ahí hay un punto interesante. Básicamente, Brújula de Cuestiones fue una exposición donde el retrato, desde el inicio de mi carrera, era una constante. Me interesaba irme al límite o a las últimas consecuencias del concepto que me gustaba manejar como ‘retrato’, y me interesaba, como tú lo dices, hacer un cierre en la parte autobiográfica. Creo que hoy por hoy, lo importante en la obra es la pieza, el artista o la persona que la genera es lo menos importante, jamás se va a ver una firma; o sea, el artista va un paso atrás o diez pasos atrás, lo que importa son las ideas, los conceptos y las piezas en sí, y todo lo que esto activa. Realmente, Brújula de Cuestiones lo que hizo fue cerrar una etapa, la etapa de la figuración, del retrato, y vienen todas estas demás series. Una empieza en 2006 y otra empieza en 2006, justo cuando estaba el proceso de los cráneos, y es interesante como Gonzalo une tres series distintas para esta exposición, que creo que tiene un sentido muy particular, pero una es el final de una etapa y una es la apertura de otra etapa, que justo sucede al mismo tiempo. Trabajo sobre periodos y cada periodo va de tres a siete u once años.

Memoria, de Gabriel de la Mora - Fotografía por Victoria Sandoval
Memoria, de Gabriel de la Mora – Fotografía por Victoria Sandoval

JLD: Finalmente, ¿qué proyectos tienes en mente ahora, qué conceptos quieres trabajar en los años que vienen?

GdlM: Hay una cosa muy importante, en el mundo del arte como que la gente trata de alejarse de los aspectos místicos, espirituales, que podrían resultar cursis o pasados de moda, o no sé que podrían ser, y también se tratan de alejar de todos los aspectos autobiográficos. Yo creo que el arte en sí es el espejo de lo que sucede en este momento, el espejo de la sociedad, el espejo de uno mismo, y todo lo que sucede a la persona que genera ideas, o que genera piezas, no le puede ser ajeno. Entonces, por más que uno quiera alejarse del aspecto autobiográfico, ni en siete reencarnaciones lo vas a hacer; es algo que tú verás si lo tomas o no. Hay aspectos emocionales, místicos, energéticos, y demás, en las piezas, pero, básicamente, lo que sucede con Memoria I es cerrar esto y abrir lo que viene en Papeles quemados, o Plafones; ahorita se está preparando una individual muy interesante, para octubre, que va a estar muy, muy fuerte, y que va a itinerar en México, Estados Unidos y quizá en Brasil, y varias exposiciones colectivas en México y en el extranjero; varios proyectos que van ligados con el desecho transformado en algo más.

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