Pies - Imagen pública

La enfermedad del orco

Pies - Imagen pública
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por Andrea. A. Rivas

No son pocas las personas que a la hora de la comida deciden distraerse un rato mirando televisión. Unos, más intelectuales que otros, sintonizan el noticiario para enterarse de los acontecimientos importantes del mundo: las nuevas de la primera dama, las celebridades malvadas, los crímenes que disminuyen día a día en las urbes, los países firmando la paz y la hambruna desaparecida, ¡ah, qué momento de paz!

Uno no puede evitar maravillarse en estos momentos en los que -solemne silencio aceptado de manera unánime por los integrantes de la familia: la atención puesta en la llamada caja idiota- el pequeño universo de esa convivencia es total armonía, ambiente perfecto para la sana ingestión de aquellos sagrados alimentos.

La línea de la salud - Imagen pública
La línea de la salud – Imagen pública

Y es entonces cuando ocurre la magia: los cortos informativos. La mujer con la rosa a un lado -la sonrisa permanente y sepultada por polvos milagrosos hacedores de rostro- aparece con su recomendable Línea de la salud. ¡Qué delicia el degustar la comida mientras se tiene el privilegio de informarse de manera oportuna de todas las terribles enfermedades y situaciones que uno puede sufrir! Uno se entera en este afortunado momento, por ejemplo, de que existe una afección llamada onicomicosis, la cual daña las uñas de los pies dándoles el carácter de uña de orco de pantano. Por supuesto, el televidente no siempre posee la suficiente imaginación para visualizar semejantes imágenes y, ¡pobre!, ¿cómo sabrá si padece la enfermedad del orco? Y si la padece, ¿cómo saldrá del apuro? Los magos de la Tv, en un gesto nobilísimo, no sólo idearon la medicina prodigiosa para que, dado el caso, el agraviado sea tratado, sino que, comprendiendo lo complejo de la imaginación en estos días, se dieron a la tarea de recrear el hongo del orco en un pie humano para transmitirlo a diario con el debido acercamiento a la parte más contaminada, exponiendo claramente los tonos, desde el verde mohoso más interesante, hasta aquél grisáceo que recuerda a una nube cargada o al concreto de las calles más transitadas. Así, las familias son venturosas de poder educarse en los más complejos temas de salud, mientras disfrutan del delicioso pay de huitlacoche que hizo mamá. Curioso, piensa el hijo más pequeño, que el pay y el pie de la televisión, tengan hongos por igual. Para nuestra mala suerte, la tecnología aún no permite transmitir olores. Sería conveniente que se empezara a trabajar en esto, no sea que algún despistado confunda alguna uña con una sobra de pay y la muerda, le guste y entonces tengamos pays de hongo de orco en la mesa el día de navidad.

Una de las mejores cosas que ocurren dentro de esta Línea de la salud es el informe de las hemorroides. Y es que poco se sabe de esta dolencia. Uno podría creer que aquellas verrugas infestando ciertos orificios del cuerpo son normales, casuales como los barritos en la frente. Sin embargo, gracias a la Línea, y todo su equipo que se tomó la molestia de capturar los detalles del padecimiento, el televidente sabe con certeza, mientras mastica los últimos trocitos de bistec, que padece hemorroides y puede correr entonces a la farmacia por las pastillitas milagrosas que aliviarán todo síntoma del mal.

La línea de la salud - Imagen pública
La línea de la salud – Imagen pública

Hay, sin embargo, espectadores cuya estable salud y ausente hipocondría les hacen perder el encanto por la Línea; y qué bien que para ellos se crearon también todos aquellos spots informativos donde uno puede enterarse de lo nefasto que resulta ese gramo de grasa que -iluso comensal de la hora de la Línea– creía inofensivo. Es algo terrible, por supuesto, y requiere de atención inmediata. Por ello, con inminente precisión, se informa sobre aquellas píldoras metabólicas que realizan todo el proceso que nuestros cuerpos son incapaces de llevar a cabo. Ojalá, piensa la hermana mayor mientras hace a un lado el plato a medio comer, el Diseñador Supremo nos hubiese hecho con metabolismo, ¡qué desastre tener que tomar comprimidos que hagan el trabajo por nosotros! Desafortunadamente, piensa el hijo menor cuando terminan el postre y la Línea se despide con las últimas enseñanzas del día, esas cremas nada más son para niñas bien, ya me dirán estos señores qué voy a hacer yo cuando tenga una infección vaginal…

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3 pensamientos en “La enfermedad del orco”

  1. Me encantaría (también) ver un comercial en donde se muestra a Gabriel afligido, se acerca Esteban y discretamente le pregunta sobre su malestar, a lo que el primero contesta: ‘me da mucha pena, Esteban, pero no sé qué hacer, llevo catorce horas y no me baja la erección’. Obviamente, ahí llega el acercamiento al bulto inmenso en el pantalón de Gabriel. Acto siguiente, una crema sanadora siendo untada en círculos en la zona afectada.

    Ah, cabrón, pero no, sólo tenemos que ver comerciales sobre vapores vaginales, venas podridas en piernas femeninas, descripciones poéticas sobre la menstruación femenina, y así.

    Gracias, televisión mexicana, gracias.

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