La ardilla pilla - Imagen pública

Matices

Ardilla - Imagen pública
Ardilla – Imagen pública

por José Luis Dávila

Conozco a Pedro desde hace tiempo. Pero lo conozco mejor como La Ardilla Pilla. Es de esas pocas personas a las que creo que puedo decirle cosas como zorra, perra, puto, imbécil, puedo mandarlo a la verga, y pese a ello, sabrá que todo es sano (y sabroso) desmadre. No es que realmente seamos muy cercanos, sino que existe entendimiento de causa: chingarnos entre nosotros suele ser bastante divertido, además de que a insultos es una de las maneras más honestas de convivir. 

Cuando pienso en ese tipo de familiaridad, pienso tanto en amigos como conocidos, y es que la forma en que interactuamos con los demás a veces no es signo de que tan arraigada está esa persona en nuestra vida, sino de cómo es que nos adaptamos a la forma de ser de aquellos que nos rodean. Para más sencillo, no debería malinterpretarse si uno aplica cierta deferencia con una u otra persona, porque con todos nos comportamos distinto, dependiendo de las circunstancias en las que nos encontremos, pero eso no significa que no estemos siendo nosotros mismos, sólo es que, como en todo, hay matices.

Pero ese no era el punto, creo si debiera hablar sobre ello me llevaría mucho tiempo explicar a detalle cada una de las posibilidades al respecto.

Fiesta - Imagen pública
Fiesta – Imagen pública

Recientemente, La Ardilla cumplió años y no pude ir a su festejo en un bar de la ciudad. Recordé entonces las veces que he estado bebiendo con él y lo que nos ha pasado. Él es todo un personaje, siempre ocurre algo interesante a su alrededor, y con interesante no me refiero a algo notable o digno de contar, lo que quiero decir es que si se sabe prestar atención, las pequeñas cosas que pasan se convierten en grandes cosas para un anecdotario sobre lo común. Gran parte de esa forma de ver los sucesos proviene del sentido del humor que La Ardilla tiene. Agradezco que no sea de esas personas que por todo arman un drama, que se escandalizan con observaciones sarcásticas e irónicas, que piden respeto para sus palabras: el respeto está en tomar las bromas como bromas, lo serio como lo serio, y saber diferenciar entre ambos.

Esa es una de las mejores cosas que he aprendido de él, aunque a decir verdad es la única cosa buena que se puede aprender de él, todo lo demás es un sinfín de improperios que no muchas personas pudieran considerar para nada amables.

La ardilla pilla - Imagen pública
La ardilla pilla – Imagen pública

El punto de escribir sobre La Ardilla es un pretexto para empezar a entender cómo es que veo a los demás, para saber si cada persona que conozco ha aportado algo, y qué ha aportado, a mi desarrollo personal. Un balance de las influencias que los demás tienen sobre nosotros es un buen ejercicio para conocernos mejor nosotros, porque depende de quienes seamos el grado en que valoraremos lo que los otros nos han mostrado de ellos.

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