Gerardo Fernández Noroña - Imagen pública

Fernández Noroña, o Las trampas de la fe

Gerardo Fernández Noroña - Imagen pública
Gerardo Fernández Noroña – Imagen pública

por José Luis Dávila

El jueves cinco de septiembre del año pasado, en el portal blogdeizquierda.com, se publicó un artículo llamado El Plan de Septiembre firmado por Mario Quijano Pavón, en el que se exponen veinticinco puntos mediante los que se llama a una pretendida revolución y se asientan bases para las acciones que deberían tomarse en tal caso. Esto, por supuesto, no prosperó. Incluso, entre los mismos seguidores de la izquierda en México se lo tomó como una broma involuntaria, debido a la cantidad de inconsistencias e ilusiones que se declaraban como el camino hacia el mejoramiento del país. Sin embargo, el autor aseguraba que era una propuesta seria.

Uno de los puntos más preocupantes que Quijano Pavón lanzó en su Plan de Septiembre fue este:

(6) Asume el poder como presidente interino el C. Gerardo Fernández Noroña el cual entregara el poder ejecutivo al gobierno que forme el constituyente.

Y en comentarios posteriores que cuestionaban por qué precisamente Fernández Noroña sería la opción para asumir un cargo de esta magnitud, Quijano Pavón se limitó a responder “Se necesita una persona de huevos”. Esa es la característica que resaltan muchos de los seguidores de Fernández Noroña y que lo ha hecho una figura en el ámbito nacional; pero habría que considerar si es dicha característica esencial para lo que vemos que es él o si solamente estamos ante una carrera de deslumbrante personalidad pero falta de coherencia y calidad política.

Conversaciones en Twitter de Fernández Noroña - Imagen pública
Conversaciones en Twitter de Fernández Noroña – Imagen pública

Gerardo Fernández Noroña es bien conocido por los actos en los que participa, alentando a que se haga conciencia social, de sonrisa franca y barba desaliñada, discursivamente cercano a su audiencia. Yo tuve la oportunidad de escucharlo hablar (o más bien, casi gritar) hace tiempo, en el patio del Colegio de Historia de la BUAP, y lo único que pude pensar fue: “este es un tipo peligroso, pero no para los gobernantes ni para los corruptos, ni para todos aquellos a los que se da el gusto de criticar; es peligroso para quienes lo siguen”. Sea o no su intención, él está cargado con una estructura demagógica que no puede negar y, me atrevo a decir basado en los vídeos que de él se tienen en los debates de su época como diputado federal, que no sabe otra forma de argumentar más que a gritos en tono de condescendencia. Además, se reafirma que esa cercanía a la gente que tanto se da en profesar llega a ser un tanto plástica, esto con ver la forma en que interactúa en sus redes sociales, contestando nada más a quienes le apoyan, mandando a investigar palabras en vez de sostener sus argumentos ante los que le ponen de manifiesto desacuerdos. Hasta llega a cuestionar la izquierda de otros que no concuerdan con el ideal que él tiene de izquierda. Estas cosas se pueden comprobar con entrar a su cuenta de Twitter y recorrer un poco sus publicaciones; también es de mencionar que para alguien que trata de estar en trabajo constante con los ciudadanos, tiene 180, 216 seguidores (cifra que sube cada día), pero sigue a un mínimo de 1, 214, siendo la mayoría políticos, medios, académicos o artistas, personas que le puedan dar una base intelectual dejando de lado lo que la gente de a pie tiene por decir.

Este 2014, Fernández Noroña ha empezado llamando a lo que él considera como desobediencia civil, pidiendo que las personas se nieguen a pagar el aumento al IVA en alimentos cuando compren en supermercados. Para esto, de forma que califican muchos como valiente (pues, con huevos), el ex diputado acompañado de cámaras y micrófonos se presentó en la línea de caja de un Wal-Mart y pagó el importe de un jugo Boing menos los 50 centavos que son el excedente del IVA. El resultado fue obvio: con esa concurrencia la tienda se decidió por omitir más que respetar y reconocer dicho acto, algo que seguramente Fernández Noroña no podrá aceptar de otra manera que no sea declarando que la ciudadanía tiene el poder, o alguna frase parecida que es de uso común entre la izquierda mexicana. Afortunadamente, sabe que esto que promueve es un delito; desafortunadamente, que él tenga el acompañamiento de cámaras de medios que lo blindan contra agresiones por parte de los empleados de seguridad de las tiendas, no significa que todos estén en la misma ventaja, como ya se ha demostrado en vídeos de personas que  lo emularon.

 

http://www.youtube.com/watch?v=MyycuHgdbSw

 

La primera cuestión que uno debe reflexionar no es si este tipo de acciones llevarán a un cambio (el cambio que sostiene Fernández Noroña) o si serán otro fuego artificial que haga ruido y se desintegre ante las miradas esperanzadas de todos aquellos que las impulsaron, sino qué consecuencias trae hacer caso de una figura como este hombre que, cuando se piensa un poco, es tan susceptible de ser juzgado como lo es cualquier otro político. En lo personal, no creo que sea alguien en quien confiar un movimiento político o social, ya no digamos revolucionario (palabra que les encanta usar), pero tampoco esto es un gran pecado porque igual no creo que haya aún nacido en México el hombre o mujer que sea capaz de ello. Y justifico mi desconfianza con total apertura: después de investigar sobre él, de ver sus vídeos, de leer sus opiniones, de ser espectador de sus twitcam, no encuentro un rasgo de sinceridad en él, aunque sí mucho de honestidad. Entendiendo que éstas no son categorías sinonímicas: la sinceridad es ética e íntima, y la honestidad es una forma moral, por lo tanto pública; es decir, la honestidad es el respeto a la verdad, pero la sinceridad es el actuar sin fingimiento; esto último no siento que corresponda a la actitud de Fernández Noroña.

Quizá yo esté mal y él tenga la respuesta a la pregunta por el camino a tomar ante los nuevos acontecimientos nacionales. Pero, si estoy en lo correcto, se han preguntado ¿qué pasa entonces? ¿Están dispuestos a correr el riesgo?

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2 comentarios en “Fernández Noroña, o Las trampas de la fe”

  1. vaya análisis brillante: la sesuda reflexión del autor, convertido en juez moral, es que noroña no le resulta sincero. ¿por qué? simplemente porque no le convence. “análisis” con semejante profundidad sí que son peligrosos, no para los políticos, sino para la gente que los lee

  2. a lo mejor su forma de hablar y pedir a los ciudadanos que no paguen IVA o practiquen la desobedencia civil es algo agresiva. Pero puedo asegurarte que por lo menos el Sr. esta haciendo algo para acabar con la corrupcion de Pri, Pan, PRD y partido verde. Muchos de nosotros solo nos quejamos y no hacemos nada, su punto es que sin el dinero que los mexicanos damos el gobierno no es nada, nos necesitan, el punto es que el Sr. esta buscando formas de buscar solucion a este problema de corrupcion de tanto tiempo. Por que los politicos siguen impunes de sus crimenes y nadie de arriba hace nada? la gente esta cansada y ojala el Sr. Fernandez Norona no para esta lucha!!

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