Francisco Goldman y Aura Estrada-Especial

Amor y tragedia

Francisco Goldman y Aura Estrada-Especial
Francisco Goldman y Aura Estrada-Especial

por Andrea Garza Carbajal

Dos colaboradores de esta revista y el editor estuvimos en la presentación del libro Di su nombre en Profética casa de la lectura, a mediados de enero de este año. Los tres leímos la misma novela y hemos escrito al respecto. En esta revista han sido publicadas una reseña de la novela y una entrevista con el autor que para mí fueron algunas de las primeras referencias tras la presentación, despertando inquietudes sobre la novela tan sólo acrecentadas luego de su lectura y que buscaría mitigar a través de reflexiones sobre el amor, la pérdida y la muerte. Las pláticas reiterativas que sostuve al respecto con la gente más cercana supongo que a la larga se les hubiera vuelto tediosas, así que para frenar razonamientos que peligraban con perder significado convirtiéndose en un montón de vaguedades sin enfoque, escribo al respecto tratando de darles forma. 

Tras largos años de desazón y desesperanza un hombre encuentra repentinamente el amor. Ama con anhelante incredulidad y es correspondido.  Después de algunos años de dicha sufre la pérdida, haciendo reaparecer una casi olvidada soledad que se ha vuelto más difícil de subsanar.

Una joven con un futuro promisorio muere justo cuando ha comenzado a dominar sus inseguridades y perfilar su talento, cuando se ha enamorado y está por formar una familia como la anhelada. Muere en el sinsentido.

El hombre decide narrar la historia de la mujer, su relación amorosa y su vida después de ella…. ¿Cuáles son las razones que llevan a este hombre a querer hacer una novela al respecto?

Los destinos trágicos encierran un gran misterio, muchas veces carecen de sentido o justicia. Cuando culminan con la muerte parece cerrarse una historia que a riesgo de caer en el olvido tan sólo ciertas manifestaciones pueden perpetuar, una de ellas es la narración. El que narra escoge los momentos que para su finalidad resulten más trascendentes. Lo que trate de transmitir y su habilidad para hacerlo determinará la naturaleza de la narración. Las razones o sentimientos de quien escribe trascienden lo que podría ser mera entrega de información

A pesar de jamás haber conocido a Aura Estrada, partes de su vida, lo que vino después, lo anterior, la primera novela no escrita, la juventud truncada, se me vuelven como lector, eventos significativos. ¿Es el personaje de una novela o la verdadera Aura quien me conmueve? ¿Parte de la ficción o lo real? Preguntas irremediables y una respuesta involuntaria: Transgrediendo la realidad Aura Estrada se sublima en la ficción. Los fragmentos de su  vida narrados por alguien que amó su existencia, que le importa auténticamente lo que hizo y lo que queda inacabado, se distancian del tiempo y el espacio volviéndose una historia independiente.

Boda-Especial
Boda-Especial

La perspectiva filtra la naturaleza de las cosas haciendo que la percepción de la realidad se vuelva subjetiva. En este caso, es la perspectiva la que logra precisar, detallar y extraer lo particular de una vida y una relación. El autor esperaba que el nombre de Aura Estrada se volviera reconocido por méritos propios. Pero antes se dio el reconocimiento íntimo de un humano a otro. Este conocimiento único, inicialmente entendible sólo para una persona, al saber transmitirlo y volverlo comprensible a los demás tras la pérdida es una forma de sublimar la realidad, en la cual ambos protagonistas buscaron, planearon y alcanzaron, hasta ser frenada en un punto de oclusión. En la novela tal punto está subordinado a los recuerdos, de vida o duelo, dejando una abertura constante por un continuo de amor. Más allá de la búsqueda de razones o motivaciones, el amor se vuelve el inicio y continuación, el antes y el después.

Uno de los principios básicos de la tragedia acorde a los cánones aristotélicos es la conmiseración, cuando el espectador se identifica con el héroe trágico por saberlo con vicios y virtudes al igual que él, se da cuenta de que ese destino desfavorable podría ser el suyo, que aquello perteneciente a la ficción está separado por una barrera muy frágil de su realidad. Quizá en la novela se cumpla este lineamiento. Pero, aunque necesariamente ligado, rebasando los hechos, es la intención que se percibe en las palabras lo que produce la impresión más profunda. Esta impresión ya no se origina en la tragedia, alimentada por la rememoración, donde el dolor puede ocupar la conciencia, los actos y la esencia. Se origina en un espacio impenetrable que yace entre el sufrimiento. En él reside el  amor que es percibido en cada frase, oscureciendo a la tragedia y logrando finalmente conmover al lector.

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